21 de octubre de 2015

Páramos lejanos
Josué Ramos

Barcelona, 1900. Los recursos se están agotando, la contaminación domina la Tierra y la naturaleza vive sometida a la industria y el progreso. El mundo se desmorona y todo sigue su rutina.
La Fundación, una corporación privada dedicada a tratar de resolver los problemas de la humanidad, recibe de repente en sus instalaciones a un viajero del futuro. Porta un diario de sus viajes y una fotografía tomada en 1899 de un joven de veinte años destinado a cambiar el mundo: Oriol.
Contra su voluntad, Oriol es enviado por la Fundación al futuro. Allí deberá encontrar y llevar al pasado el secreto para reparar la contaminación y permitir que el progreso siga adelante. Pero ¿y si la naturaleza ya ha reparado las cosas por su cuenta? ¿Y si el mundo futuro vive mejor sin progreso y sin humanidad? ¿Merecerá la pena romper las leyes del destino para recuperar una civilización perdida entre las cenizas?



Cuando te encuentras con una novela que muestra una sinopsis así, lo primero que piensas es que el protagonista, Oriol, se va a convertir en el héroe de todas las aventuras que vivirá en el futuro. Acostumbrados como estamos a las novelas de fantasía épica, donde toda la acción recae sobre un mismo personaje, solemos pasar por alto la importancia que tiene el entorno en el transcurso de la historia. Pero en esta ocasión, la verdadera protagonista es, sin duda, la ciudad de Barcelona que se ve envuelta en la mayor revolución que podría haber originado la madre Tierra.

En las últimas décadas, dentro del género de la ciencia ficción, han brotado un sinfín de ambientaciones y estéticas retrofuturistas que han logrado enriquecer y mejorar nuestra literatura. De esta manera vimos cómo brotaban en nuestro huerto literario el Steampunk, el Clocpunk, el Dieselpunk, etc. Todas estas estéticas tenían un objetivo en común: mostrarnos una visión alternativa del pasado.
Pero al margen de todas estas ambientaciones retrofuturistas ha ido creciendo en los últimos años una estética mucho más verde y pacifista de la que ahora empezamos a hacer gala: el Greenpunk.
Esta ambientación futurista, de la que se podrían beneficiar tanto el realismo como la fantasía, tiene como objetivo presentar al lector una posible evolución de nuestra sociedad hacia un camino ecológico y respetable con el medio ambiente. De esta manera, la Naturaleza recuperar su papel predominante y somete el avance de la civilización ahogando toda su destrucción con su aliento verde.

La novela de Josué RamosPáramos lejanos, nos presenta por primera vez en España la visión más clásica de este subgénero. Aprovechándose de los saltos físicos en el espacio-tiempo, el autor nos conduce a una versión muy diferente de Barcelona. Ahí la civilización ha cambiado radicalmente y las tribus que habitan viven de acuerdo a las leyes naturales. Oriol tendrá que habituarse a su nueva situación mientras busca la manera de salvar el mundo del que proviene. Allí conocerá a Aliss, a Gren, a Isbel y a Araklaj, quienes interpretarán un papel decisivo en el transcurso de la historia y en el futuro de toda la ciudad.

A pesar de que el hilo esquemático de la novela es un salto en el tiempo lineal, Josué logra mostrarnos las ironías del tiempo a través de las telas de araña que han inundado Barcelona, las huellas que dejan los caracoles en la arena o las preciosas alas de mariposa. Siempre sirviéndose de la magia de la Naturaleza. Páramos lejanos es, sin duda, un rápido vistazo al futuro de nuestro tiempo. Un objetivo claro que, si nos lo proponemos, no tardaremos en conseguir.
Título original: Páramos lejanos
Autor: Josué Ramos
Editorial: Kelonia
Formato: Físico
Número de páginas: 266
ISBN: 978-84-942964-9-9
Puntuación: ★★★★☆
Enlace de compra 13,95€

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