2 de junio de 2015

Echando la vista atrás

Hace poco, una semana más o menos, cumplí los 21. Supongo que en una fecha así todos dedicamos unos minutos a reflexionar sobre lo rápido que pasa el tiempo, sobre que cada vez que nos hacemos un año más viejos el tiempo parece devorarnos a más velocidad. Es curioso, pero hace nada tenía 17 y deseaba con todas mis fuerzas llegar a la mayoría de edad. Ahora es mi hermana la que se encuentra en esa situación y yo no dejo de advertirla de que los 18 están sobre valorados, que cuando se quiera dar cuenta tendrá 19 y apenas habrá "disfrutado" de su mayoría de edad porque los va a pasar estudiando para Selectividad. Que cuando quiera disfrutar de los 19 se dará cuenta de que ya tiene 20, porque transcurrieron todos esos meses mientras ella estaba encerrada en su cuarto estudiando para la Universidad. Y, después, cuando crea que con los 20 ya tiene todo claro y que solo tiene que trabajar para construir su vida tal y como siempre la había planeado, llegan los 21 y todo eso se desmorona. Dejas de considerar bueno lo que antes te lo parecía, descubres puntos de vista distintos, aficiones y creencias nuevas que siempre estuvieron ahí y no supiste verlas. Conoces gente nueva. Y, oh, sorpresa, una de esas personas nuevas eres tú.
(Miedo me da cuando llegue a los 25...)

A día de hoy hay pocas cosas que tenga claras y que sé que nunca van a cambiar. Una de ellas es la literatura y la paz que siento al escribir.
Livia, antología de relatos
(Tartas)
Hoy hace aproximadamente un año que publiqué mi primer relato: "Tartas", gracias al I Concurso de Relatos breves en papel que organizó Ramón Cerdá. Entonces ya llevaba un año escribiendo algunos textos que subía al blog frecuentemente. Reconozco que por aquel entonces no pensaba que fuera a publicar nunca y menos aún ganar un concurso. Pero, de alguna manera, cuando lo escribí supe que iba a ser el primero que viera la luz. Supongo que la mayoría de vosotros, los que me estáis leyendo ahora mismo, habéis sentido alguna vez esa conexión con uno de vuestros textos. Esa intuición o sospecha de que vais a lograr algo bueno con ellos, que son especiales.
Después de "Tartas" vinieron muchos más, claro. La mayoría los tengo publicados y algunos hasta me han dado premios. Cada vez que le comento esto a algún compañero se echa las manos a la cabeza por todo lo que dicen que he publicado en tan poco tiempo en relación con lo que tengo escrito. Sinceramente a mí no me parece tanto. No escribo todo lo que me gustaría ni todo lo bien que debiera. ¿No os ocurre a menudo que vuestra cabeza va más rápido creando que vuestros dedos escribiendo, y que lo que tienes en mente no es, ni de lejos, lo que acabas plasmando en el papel?
Historias a la carta
(Suculento)
Después de "Tartas" quedaron seleccionados La espora de AdánNavidades macabras en la convocatoria de Calabacines en el ático (Saco de huesos) junto a muchos compañeros de OcioZero que he ido conociendo a lo largo del año. Llegaron mis primeros premios literarios con Suculento como relato en Historias a la carta, Y los días ya no son tan largos y el cielo es más gris con la Biblioteca Publica de Segovia y Dedos mohosos con Forjadores de sueños. Todos notificados en la misma semana. No os podéis hacer una idea del subidón de adrenalina que tuve en ese momento...
Durante una temporada después de esto me centré en publicar relatos en revistas mientras salía el fallo del primer Calabazas en el trastero al que me presentaba y recibía una respuesta de las editoriales sobre mi antología de relatos. Entonces publiqué Pirámides de barro y El bosque de la lluvia con Valinor, Trick or TreatBajo las luces del árbol y Una furcia con pezuñas de alce con Vuelo de cuervos, y Mantodherba con Letras de terror. 
Top terror
(Hó-Leo)
Admito que me fastidió un poco que Hó-leo no entrara en la convocatoria entonces, pero apenas dos meses después me hizo ganar el primer premio en el concurso de relatos de terror que organizaba Disliesind. Y eso fue justo el empujón que necesitaba para seguir. Es el relato que más me gusta de todos los que escribí por aquella época y también el que más fallos de argumentación tiene.
El otro día, una de las profesoras que estuvo conmigo en la presentación del libro en el Colegio Trabenco me dijo que los alumnos están encantados con el libro y que hay lista de espera para leerlo. Eso sí que es emocionante. Es muy reconfortante oír que a los lectores les gusta lo que escribes, y más cuando sabes que alguno de ellos sueñan con lo mismo que tú.
Esta noche conectaremos con el infierno
(Scopaesthesia)
Si soy sincera, creía que el 2015 no podría superar todo lo que logré en 2014 pero estoy muy contenta con todos los avances que he hecho estos últimos meses. Las publicaciones que ya han salido a la venta como Scopaesthesia en Esta noche conectaremos con el infierno, que está teniendo muy buena acogida entre los lectores; Terror añil en la Antología de Terror y Miedo o la última actualización de Maelstrom con Picaporte. Además de todas aquellas que todavía no han salido como La puerta rechina, el viento quiere entrar en la antología de Vuelo de cuervos, Tinta de escoba en Bestiario de lo sobrenatural II con Saco de huesos y Leche de madre en la antología de los relatos que quedaron finalistas en el II certamen de Palabra sobre palabra.
Pero lo que más ilusión me hace, sin duda, es ver que estoy alcanzando todas las metas que me estoy marcando para este año; los relatos que me han encargado escribir para distintas antologías, proyectos que literarios con otros autores, alguna que otra novela corta que, si me da tiempo, terminaré durante el NaNoWrimo de este año (Mi primer NaNo, sí, a ver qué tal se me da...) y una nueva antología de relatos de terror fosco que por fin he terminado y que busca desesperadamente una editorial que la mime mucho y la quiera.

Con toda esta retahíla de logros y planes solo quiero decir que aunque no esté tan presente en el blog y apenas actualice con nuevas reseñas, no paro. Ni un momento. Y estoy segura de que el 2016 será aún mejor que este año. Y que aunque las cosas a veces se pongan difíciles y no salgan como uno espera siempre hay que ser optimista y recordar todo lo que se ha conseguido de un tiempo a esta parte.
Poco a poco...

No hay comentarios:

Publicar un comentario