21 de abril de 2014

Pre-mortem
Técnica de escritura

El otro día estuve buscando en Internet algún esquema para poder organizar un relato/novela de principio a fin, y evitar así esos momentos de agobio que sentimos cuando vemos que nos hemos atascado en un punto en concreto, y no somos capaces de enlazar ese momento con la siguiente idea que tenemos.

Dí así con la "técnica del copo de nieve", "la bola de cristal", y demás referencias a circunferencias. No vienen a decir otra cosa que:  tienes que escribir la idea de tu argumento y comenzar a extenderla cada vez más, rellenándola entremedias, hasta que lo hayas escrito por completo. (Incluidas las relaciones entre personajes y cualquier dato que pueda facilitarte la escritura.) Todo ello lo tienes que hacer de forma ordenada profundizando cada vez más en los detalles. Eso está muy bien si tienes una novela compleja entre manos y se te escapa la manera de enlazar los acontecimientos. Pero para un relato de no más de 10.000-15.000 palabras lo veo demasiado aparatoso (por lo menos por mi forma de estructurar las historias). "El copo de nieve" me resulta interesante porque empiezas con una frase, por ejemplo: "una niña camina por el bosque hacia casa de su abuela" esa imagen la dejas rodar y va absorbiendo otras ideas: "la niña se encuentra con un lobo", "el lobo la engaña", "le dice que vaya por el camino más largo" etc. ¿Se ve la idea? Como veis esta técnica se le queda grande a un relato/cuento porque no hay segundas historias que enlazar con la principal.
La que yo he utilizado en mi ultimo trabajo se llama, por lo que he leído en wikipedia "pre-mortem".

No tenía ni idea de que esto fuera una técnica conocida, casi la he descubierto por intuición. Tenía una historia de la que solo conocía el final y algunos datos del nudo y planteamiento. Por lo que escribí el final en un folio con todo detalle, y a raíz de ahí fui desarrollando hacia atrás todo lo que iba a suceder (teniendo en cuenta, sobre todo, los puntos en los que podría atascarme) No es necesario que se escriba toda la historia con pelos y señales, si no luego es muy aburrido redactarla bien. Con saber más o menos qué va a pasar y transcribir las ideas sueltas que se nos vienen a la mente, yo creo que vale. Al fin y al cabo, las buenas historias se acaban escribiendo sobre la marcha y es el propio texto el que te dice por dónde debes ir. Hay que dejar margen a la improvisación.

Con esta técnica no solo he conseguido tener un rumbo fijo en el argumento. Mi problema suele ser que dejo el desenlace siempre para el final, cuando ya tengo todo escrito, y acabo cambiando la historia en el último momento, destrozando así el conjunto del relato. Es inevitable modificar cosas sobre la marcha, y algunas veces el final que tenías en mente desde el principio ya no te gusta para la historia que acabas creando. Aún así yo recomiendo que probéis esto. Aunque solo sea por descartarlo.

Por lo visto es una técnica muy utilizada en las gestiones empresariales. Se parte desde el final del proyecto asumiendo que se ha estropeado todo y con la mentalidad de que todo lo que podía salir mal, ha fracasado. Ley de Murphy. Y, a raíz de ahí, se va retrocediendo y recogiendo el hilo, anotando las causas del fracaso para poder evitar que ocurran una vez que se empieza el proyecto.


2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo, es una mecánica interesante y muy útil para tu trabajo. También se practica mucho en las empresas como tu dices, y claro esta que si pudiera ser posible hasta en la vida de uno mismo.. Lo ultimo queda totalmente descartado (: saludos..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Eliel!
      Estaría bien saber el final de uno mismo para actuar en consecuencia, pero dicen que si ya conoces cómo termina el cuento, su lectura se hace menos excitante.
      Saludos! :)

      Eliminar